Embarazo sin bebé en un hospital cubano

Por: Idaysi Capote

 

Sólo 10 dólares fueron suficientes para fingir un aborto donde no había embarazo y a la vez, torturar a una suegra inocente.

Cuidaba a una amiga después de una cirugía ginecológica en un hospital materno de Cuba, a la que sin ningún reparo le extirparon la única trompa de Falopio que le quedaba por un embarazo ectópico, sin el menor esfuerzo de tratar de mantener esta parte del sistema reproductivo de esta joven mujer que aún no tenía hijos y era probable que nunca fuera madre.

Como no hay demandas, porque no hay leyes para castigar este y otros miles de crímenes parecidos o aún peores, galenos sin piedad -sin generalizar- están acostumbrados al proceso de salud cubano de “mata y sala, que no pagas”.

Es por ello que el pueblo cubano tiene bautizados a los hospitales en Cuba con los nombres de “Mataderos” porque los pacientes son tratados como si fueran reses o “Sala ocho” haciendo alusión a la película ‘Coma’ que protagonizó Michael Douglas en 1978.

En aquella sala de recuperación estuve sentada durante más de 24 horas, alerta y muy cerca de mi amiga, para tratar de evitar otro atropello.

Allí había varias camas vacías que ocupaban pacientes de tránsito después de un legrado donde, inconscientes, pasaban el efecto de una pequeña dosis de anestesia general, y enseguida les daban el alta.

A mi amiga, una enfermera le curó la herida, y el cirujano le hizo la visita matutina. Este, le preguntó más veces por el marido que por la cirugía. Después del interrogatorio al estilo de Don Juan, ella se durmió.

A media tarde trajeron a una muchacha que no llegaba a los 20, la suegra y un esposo imberbe la acompañaban con sus rostros llenos de llanto. Y, latinos al fin, que hablamos fácilmente con extraños, supe que la chica no quiso darle a esta señora su primer nieto, por represalia de cómo ella  maltrataba a su nuera.

Para amainar un poco el dolor fueron a buscar café. Me dejaron a cargo, por unos minutos, de la chica que fingía estar dormida bocabajo. Abrió un ojo, y susurró: ¿Se fueron?. Mirando al pasillo para cerciorarme, asentí con la cabeza.

Y continuó hablando: -No soporto a esa vieja. Siempre metida en todo, pero hoy “acabé” con ella. Refiriéndose a la suegra y al aborto.

Pregunté: ¿Qué hiciste?.

Ella, sin dejar de vigilar el pasillo con la mirada, entonces sentada en la cama me contó todo. De las ganas de tener un hijo que tenía su joven esposo para complacer a su mamá que había perdido una hija en un accidente.

Le dije que ese podía ser su único embarazo, y ella comenzó a reírse tan alto que se tapó el rostro con la sábana verdosa del hospital, aunque increíblemente antes había sido blanca.

Se destapó, tenía la cara colorada y afirmó: Embarazo, ni embarazo… niña, era mentira.
Y continuó hablando: Yo quise darle un susto a estos dos para que me respeten. Le pagué a una ginecóloga de guardia 10 cuc ( ‘dólares cubanos’) para fingir un aborto.

Yo nunca había escuchado una historia así, me quedé pasmada. También me contó que la doctora le extrajo un poco de sangre del brazo, la derramó encima de un trozo de algodón, lo pusieron entre sus piernas para simular el sangrado típico después de interrumpir un embarazo.

Le pregunté si esa “doctora” había accedido fácilmente a sus deseos. Me dijo que no, que le respondió que ese era el hospital Gineco-Obstétrico y que el caso de ella era del hospital psiquiátrico. Pero que ella cambió rápidamente el diagnóstico cuando vio el billete de 10 cuc. Y le dijo que sería simple. Pero que no se lo dijera a nadie porque perdería su título profesional, aunque era su palabra contra la de ella.

Volvieron con el café; esta suegra engañada por la vida y el hijo, un esposo a ciegas.

Ese caso me puso en una perspectiva diferente. Comencé a mirar las camas ocupadas pensando, ¿cuáles serían pacientes verdaderas o falsas?. Miraba a cada doctor pensando en sus decisiones médicas o vitales para mantenerse vivos. Parecía un escenario, con una obra actuada sin tiempo de ensayo; porque subsistir en Cuba, apremia.

@idaysicapote

3 comentarios en “Embarazo sin bebé en un hospital cubano

  1. Excelente testimonio, no es nuevo, tengo conocimiento de otros, la cesárea actualmente cuesta 60 cuc.
    Yo no defiendo en comportamiento fraudulento de esa doctora, pero entiendo que ella está un poco obligada a cometer fraudes, lis salarios son bajísimos, y le exigen mucho, no pueden ir de visita al exterior y resolver un poquito, el gobierno no lis deja, los galenos son víctimas del régimen más que trabajadores de otros sectores.
    Gracias por estos testimonios, bien representativos de la Cuba de hoy.

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