Miguel Díaz-Canel, el Castrovirus de Cuba


Por: IDAYSI CAPOTE


Miguel Díaz-Canel es un agente patógeno, mutante, cleptómano, mitómano, y pichón de exterminador que impuso la dictadura castrista; es una síntesis de lo anti humano, de toda la maldad creada en el laboratorio sangriento de los dictadores Castro Ruz.


He aquí el Cordero de Raúl (Castro): un cubano deformado y adoctrinado para desaparecer a un pueblo; al que es ajeno y a él le es ajena su Patria también.


Líderes legítimos de varios países contrajeron la covid-19, y ni eso; este cachorro comunista está inmunizado seguramente con todas las vacunas o experimentos que se han hecho en el primer mundo… al igual que sus secuaces.


Cubano que se respete o que posea un mínimo de actividad cerebral -no pido ni un gramo de sentido común, sólo alguna neurona viva e ingrávida dentro de un cráneo sin sesos- tiene que aceptar la realidad: Díaz-Canel es el coronavirus de Cuba.


Conociendo a esta clase emperadora-sultánica-satánica y zarina me atrevo a confirmar que ya están vacunados sin importarles la población de riesgo: los niños, los ancianos, embarazadas, trabajadores de la salud, etcétera.


Jamás alias “Canelo” se pondría ese experimento del diablo llamado Soberana; el intento de vacuna cubana compuesto a lo mejor por:


Unas hojas de moringa, con plumas de un avestruz, el bigote de diez clarias, y un poco de cascarilla. Cuidando la jeringuilla, que no será desechable. Y después de una semana, si no corres o no vuelas, por lo menos saldrás sano de espíritu y sin maleficio; Aunque Fidel Castro quiso que Cuba no se salvara, ni que fuera soberana del maldito comunismo.


Miguel Díaz-Canel, es el primer títere-dictador mandatario de una nación que en tiempos de covid-19 se ha ensañado contra los cubanos, contra la vida, contra minimizar los daños de esta hecatombe mundial.


¿Qué ayuda ha ofrecido a este pueblo insular?


Pues ha impuesto el dólar estadounidense como la moneda dura para que continúe manteniéndose la dictadura a base de remesas de todo cubano obligado a emigrar huyendo precisamente del comunismo.


En la Mayor de Las Antillas el salario continúa siendo simbólico mediante el peso cubano; sin valor, como sus “líderes” ilegales.


Los productos básicos para la existencia humana son objetos de los museos revolucionarios o tiendas en divisa imperialista.


Pero el trasfondo de esta medida de dolarizar una vez más a Cuba está en que se mantenga el súper estrés de cada cerebro de pueblo en lo material inalcanzable, que el sonido que provoca el hambre sea más alto que el de la voz de la conciencia que incita a la rebelión, y que las colas o aglomeraciones desaparecieran temiendo a un estallido social.


A pesar de todo este atropello, le han hecho creer al pueblo de Cuba que viven en el país más seguro del mundo… nación donde el coronavirus está justamente fuera de control por no parar la entrada de turistas de donde vengan, por un distanciamiento social hasta ahora imposible por forrajear a diario alimentación precaria con nutrientes básicamente ideológicos.


Niegan las verdaderas estadísticas de contagios y muertes. Práctica común de regímenes donde muestran una perfección imposible de alcanzar por la humanidad.


Este títere continúa con el negocio redondo que comenzó Fidel Hitler Castro Ruz: la explotación a nivel internacional de los médicos cubanos.


Envían grupos simbólicos de galenos para mostrar la buena voluntad de la revolución cubana de ayudar al mundo; y de paso hacer propaganda de la medicina comunista que cobrarán después a precio de diamantes, y de estas ganancias los médicos obtienen migajas.


Estos profesionales de la salud se alejan sin otra opción por años de sus hijos, de sus cónyuges, y de sus matrimonios. Muchos terminan en divorcio por tantas colaboraciones en países distantes para poder comprar una casa y electrodomésticos – en la mayoría de los casos- dónde reinará muchas veces la infelicidad por la lejanía y donde recuperar un hogar será una metáfora.


En la isla hay un cóctel de enfermedades del que ya no se habla, compuesto por dengue, zika, chikungunya y coronavirus.

Los turistas internacionales desconocen de que ese viaje al paraíso prometido puede ser el último y que como suvenir para sus seres queridos regresen a sus países como un mensaje de muerte.


Cuba será la tumba del comunismo y Díaz-Canel cada día reta el hecho de que esa tierra antillana -mi Patria, nuestra Patria- será la sepultura de una ideología que debería declararse por Naciones Unidas como peor plaga que la covid-19 que tiene al mundo en vilo.


Miguel Díaz-Canel es peor que un virus; es una vergüenza de cubano, un apátrida, un dictador.

@idaysicapote

Caricatura de @FMPinilla










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